Ayer hizo ya tres años que D. y yo empezamos una relacion. Duro once meses y tres dias, con sus mas y sus menos, pero maravillosos.
La soledad durante un tiempo, nos hace mirar atras con perspectiva, y ver con mas claridad lo que nos llevamos y lo que dejamos.
La sigo queriendo, de manera diferente, pero no con menos amor. No con el impetu y los nervios de aquellos primeros dias, de billar y trivial, sino con la madurez y distancia de quien atesora el recuerdo de lo bueno. Amo sus recuerdos, el recuerdo de cada sonrisa y cada beso. Y sigue doliendo su memoria, porque la memoria abarca todo el pasado, y la comparacion de aquellos dias con los de soledad que les siguieron, provoca dolor, pero es un buen dolor.
Una vez lei que los hombres amamos tres veces en la vida: una para conocerlo, otra para aprenderlo y otra para amar. Quiza esto sea asi, ¿Aprendi a amar con D.? Creo que si, y ademas de a amar aprendi otras muchas cosas que necesitaba, aprendi que no debo pedirle a nadie que se quede conmigo en mi barco mientras se hunde, aprendi que cuando el dolor nos sobrepasa no hace falta hablar, solo una mano, como mucho un abrazo, y tiempo, aprendi que hay personas que como ella son capaces de amar hasta curar las heridas mas profundas (aunque quede la cicatriz), aprendi que cometo y cometere errores y por eso, entre otras cosas, debo hacer que los momentos buenos sucedan a menudo, porque ni los errores requieren perdon, ni los buenos momentos se olvidan nunca, aprendi las "cicatristes" no ayudan a andar, pero las secuelas de las sonrisas (que a veces tambien son cicatrices) nos hacen mejores a ambos.
"Podria escribir los versos mas tristes esta noche"... pero no voy a hacerlo, porque mi vida debe seguir, sin olvidarla porque la amo, pero sin que su memoria me ahogue nuevas sonrisas, ni mias ni sobre todo de con quien sonria.
Seguramente llorare alguna noche mas por ella, recordandola y echando de menos su calidez, pero seran lagrimas dulces, de las que hacen que al dia siguiente me sienta bien y tenga mas ganas de sonreir, haciendo honor a su recuerdo, a su memoria, y deseando que sea ahora (y siempre) mas feliz de lo que yo intente hacerla (que es mucho). Yo por mi parte intentare intentar ser por lo menos tan feliz como lo fui con ella, con una felicidad diferente, pero no menos intensa.
Si lo de los tres amores de los hombres fuera cierto, ahora vendria el de amar, intentare esperarlo como debo (y como lo espero): desnudo, sin prisa, y sin miedo.
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